Tras una maratónica sesión en la Cámara Alta que culminó en la madrugada del pasado jueves, el Gobierno Nacional no pierde el tiempo. La Cámara de Diputados ya recibió formalmente la media sanción de la Ley de Modernización Laboral y se prepara para una semana de alta tensión política, que incluirá un plenario de comisiones, una sesión extendida y la amenaza firme de un nuevo paro general. El presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo, Lisandro Almirón, convocó a un plenario junto a Presupuesto y Hacienda (liderada por Bertie Benegas Lynch) para el miércoles 18 a las 14.
El objetivo de La Libertad Avanza es obtener el dictamen de mayoría ese mismo día para llevar el proyecto al recinto el jueves 19. Debido a la densidad del articulado y la cantidad de oradores previstos, se estima que el debate será tan extenso que la votación final ocurrirá recién entrada la jornada del viernes.
Con la firma de Victoria Villarruel, el proyecto entró formalmente a Diputados el viernes por la tarde. El oficialismo no quiso correr riesgos y extendió las extraordinarias hasta el 28 de febrero; un movimiento clave para cumplir con el reglamento, que exige tener el dictamen listo al menos diez días antes del cierre del calendario legislativo.
La reforma llega a la Cámara Baja con el impulso de haber obtenido 42 votos afirmativos contra 30 negativos en el Senado. Durante esa sesión, que duró casi 16 horas, el oficialismo logró aprobar los 26 títulos del proyecto, aunque no sin realizar concesiones.
Uno de los puntos más ríspidos fue el sistema de aportes sindicales. El bloque libertario intentó que las cuotas solidarias fueran voluntarias, pero tras la resistencia de la Confederación General del Trabajo (CGT) y sectores aliados, el texto mantuvo cierta flexibilidad. No obstante, el presidente Milei calificó el avance como “Histórico” en sus redes sociales.

